Centro INAH Sinaloa y el arqueólogo Rodrigo Vivero Miranda, entablaron conversaciones sobre el reciente hallazgo arqueológico ubicado en Palos Verdes del municipio de Guasave, Sinaloa.
El tema principal sobre la mesa con el arqueólogo que se encuentra concluyendo su doctorado en la Universidad de Oklahoma, fue la protección del hallazgo mismo a cargo del Instituto Nacional de Antropología e Historia, por lo que ya fue registrado ante las autoridades correspondientes del INAH, lo que garantiza que tanto el área explorada como las piezas que se encuentren no podrán ser alteradas ni trasladadas por otros organismos ni particulares ya que se consideran Patrimonio de la Nación.
En reunión con el Director de Centro INAH Sinaloa, Servando Rojo Quintero; el Arqueólogo Cristian Pérez y en presencia del departamento de Comunicación y Difusión; Vivero comentó lo siguiente:
“Lo que hemos encontrado en la región de Guasave nos reafirma que la región fue una zona fronteriza hace casi 900 años; fue un lugar donde las personas se adaptaron a influjo de elementos culturales no locales. Estos procesos continúansucediendo a nivel mundial, y lo que nos interesa en este proyecto es saber cómo las poblaciones prehispánicas se transformaron en las áreas o regiones de transición cultural. Entonces, en el caso de Guasave, tenemos elementos culturales mesoamericanos que están llegando alrededor del año 1100 d.C y que co-existen con elementos culturales locales Huatabampo, los cuales indican parentezco con grupos indíengas de más al norte. La pregunta en mi proyecto es, ¿cómo es que la gente de Guasave reaccionó ante una posible expansión mesoamericana?, pero también, ¿cómo es que ellos se adaptaron? ¿cómo es que esto cambió su vida cotidiana?, si ¿realmente hay un proceso de aculturación, también llamado mesoamericanización, sobre esta región de Guasave?, y a través de este proyecto buscar abrir la discusión nuevamente, sí esta región se puede considerar la parte más septentrional de Mesoamérica, o sigue siendo norte de México”
Su visita a las oficinas ubicadas en la capital del estado, además de externar su preocupación de no haber podido establecer una reunión formal con las autoridades guasavenses, fue la de mostrar al Delegado y a su equipo, los avances de los recientes descubrimientos, ya que anteriormente ha recibido apoyo para la exploración y difusión de dicha región por parte de Centro INAH Sinaloa.
Destacó la importancia de continuar investigando la zona y de aclarar a la población que todo hallazgo permanecerá bajo resguardo, reiterando que la Universidad de Oklahoma solamente está interesada en la investigación, y que además pretende llevar el proyecto hasta donde el INAH se lo permita, incluso a largo plazo dando oportunidad laboral para los habitantes de comunidades cercanas, arqueólogos y crear un espacio de investigación binacional para estudiantes de arqueología de México y EEUU.
“para las instituciones académicas de Estados Unidos es muy importante la investigación, es básicamente su principal objetivo. Hay presupuesto que está destinado específicamente para hacer investigación, no para otra cosa, entonces pues hay que aprovecharlo. He comentado a la gente en Guasave que mi único interés aquí es ofrecer este proyecto a las comunidades sin solicitar nada a camio. Quizás la gente Cabildo de Guasave no me han recibido porque piensan que voy a solicarles apoyo, como presupuesto, trabajadores, vehículos, no lo sé, y lo que les digo es: yo a lo que vengo es simplemente a investigar, a traer este proyecto para ustedes, es gratis y es parte de la historia de ustedes. Pero bueno, de una u otra forma, el proyecto se va a llevar a cabo y la información va a estar disponible”.
Comentó también que parte fundamental para su investigación es el análisis de la cerámica, y desde este aspecto buscar cambios sociales que se reflejan en aspectos tecnológicos en este tipo de material. Esto abarca estudios de su composicion química y también determinar si la cerámica Aztatlán era producida localmente o es importada desde Mesoamérica. Esto ayudará enormemente a entender lo que la tradición Aztatlán refleja en el norte de Sinaloa.
Entre los hallazgos más importantes durante la actual temporada del proyecto liderado por Vivero Miranda, es un crematorio aparentemente utilizado sólo para infantes menores a un año. La ausencia de piezas dentales o astillas de huesos largos que sugieran un rango de edad mayor a la establecida así lo sugiere. La importancia de este descubrimiento gira en torno a que es el primer crematorio prehispánico localizado en Sinaloa. En el norte de Sonora se ha registrado esta tradición funeraria la cual es común entre los años 200 y 400 d.C, mientras que en Arizona está presente durante los años 1000 y 1100 d.C. Sin embargo, el crematorio localizado en Guasave es aún más importante debido a la presencia de materiales cerámicos Aztatlán asociados al crematorio. Esto nos permite observar a dos tradiciones culturales están coexistiendo, una especie de sincretismo o fusión entre culturas. Es decir, no hay una superposición de elementos aparentemente mesoamericanos sobre una tradición funeraria ligada a las culturas del norte de México y el Gran Suroeste, sino que ambas coexisten en un espacio y tiempo determinados.
Cabe señalar, que algunos otros hallazgos realizados durante el proyecto son una gran cantidad de materiales cerámicos los cuales provienen de contextos primarios, es decir, no estan alterados. Estos materials, al igual que restos de carbón vegetal, permitirán determinar fechamientos y aspectos de la organización social de la región y explorar posibles cambios una vez que la tradición Aztatlán llega a la región. Los trabajos arqueológicos también se llevan a cabo en la Isla Macapule, donde hasta el momento, una gran diversidad de materiales cerámicos polícromos, restos de urnas funerarias y cremaciones, todo estos asociados a la tradición Aztatlán, permiten plantear el área como un espacio de reunión social durante el siglo XII y XV, donde además de un espacio funerario, es posible que las actividades fueran diversas. Sin embargo hasta el momento es muy pronto para ahondar al respecto.
Los hallazgos hasta el momento, dan pie a nuevas hipótesis acerca del papel que se creía que representaba Guasave dentro de las limitaciones geográficas. En donde materiales no locales coexistiendo con la tradición Huatabampo marca una frontera intangible entre Mesoamérica y Aridoamérica. Por un lado, esto mantiene vigente uno de los modelos que explican los materiales y símbolos no locales. Sin embargo, los nuevos datos permiten pensar en un desarrollo social local, donde las poblaciones, más allá de mantener contaco con elementos externos, es posible que los procesos de interacción a nivel local hayan detonado un aumento en las relaciones sociales. Es imposible proponer en este punto si otros factores, como el climático, incidieron en un aumento en complijidad social y un posible aumento poblacional o inclusive migraciones hacia la región de Guasave. Sin embargo, lo que podemos observar es un mayor número de grupos sociales, quizás identidades sociales, interactuando a nivel local y esto es claro en los diferentes tipos de sitios arqueológicos registrados y en la diversidad del programa funerario en la región durante los siglos XII y XV. Por último, la presencia de todos los sitios registrados sobre el cauce antiguo del río Petatlán, aunado a un exceso en la salinidad de los suelos, permite suponer que la estrategia de subsistencia de las poblaciones fue pesca, recolección y caza.


