Morena presumía que ya tenía 12.5 millones de afiliados y que había hecho la afiliación más grande de la historia. Dijeron que en un año y medio afiliaron a 10 millones de personas.
El INE revisó lista por lista y encontró que mucho de eso era trampa.
¿Qué encontró?
De todo lo que Morena entregó, el INE eliminó:
– 1.6 millones de personas que no aparecían en ningún lado, que ya habían muerto o que tenían domicilio falso.
– 390 mil que Morena mismo tuvo que cancelar porque no pudo comprobar.
Y de los que quedaron, todavía había 633 mil con problemas:
– 382 mil estaban afiliados a Morena y a otro partido al mismo tiempo.
– 20 mil ni siquiera están en la lista para votar.
– Mil están en la cárcel y no pueden tener derechos políticos.
– 91 mil 296 ya están muertos y aún así aparecían como militantes de Morena.
En total, el INE le quitó 2.7 millones de afiliaciones.
¿Y así quiere Morena ir a las elecciones de 2027?
Un partido que es capaz de afiliar a 91 mil muertos no tiene calidad moral para pedir el voto de los vivos. No tiene calidad moral para hablar de democracia, de honestidad o de “no mentir, no robar, no traicionar”.
Porque si hicieron fraude en su propio padrón, ¿qué no harán con el padrón electoral? Si falsificaron 2.7 millones de afiliaciones con programas sociales, con sindicatos y metiéndose a las escuelas, ¿qué no harán con las urnas?
Morena no ganó militantes, los fabricó. Y hoy pretende llegar al 2027 presumiendo 11.6 millones, cuando el INE demostró que su fuerza es de papel y de panteón.
Un partido que necesita revivir muertos para verse grande, es un partido que ya está moralmente muerto para competir.


