La inseguridad frena la economía de Sinaloa: Culiacán y Mazatlán, al borde del colapso comercial

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Culiacán, Sinaloa.– La temporada navideña, que debería ser de recuperación, llega a Sinaloa con la economía de rodillas. No por falta de trabajo, sino por falta de seguridad. La guerra interna del Cártel de Sinaloa, que estalló en septiembre de 2024, ya cumplió dos años y su factura económica es histórica.

Los números oficiales lo confirman: Sinaloa es hoy el estado con peor comportamiento económico del país. Su economía cayó 4.5% en el primer trimestre de 2026, la pobreza laboral subió a 28.3% y se han perdido más de 80 mil empleos. Economistas de la UAS estiman pérdidas por 500 mil millones de pesos en ingresos que las empresas dejaron de percibir.

Culiacán: quebrado y endeudado

En la capital, epicentro de la violencia, el golpe es directo al comercio.

De acuerdo con Óscar Sánchez Beltrán, dirigente de la Unión de Comerciantes de Culiacán (UCC), las ventas del Centro están hoy al 50% de lo que eran en 2023 y el gasto promedio por cliente cayó 70%*.

El resultado: más de 3 mil 100 negocios cerrados en lo que va de 2026. Al inicio de la crisis cerraban 8 por día. Hoy, uno por semana. Y la UCC advierte que si diciembre no salva el año, en enero de 2027 la cifra podría llegar a 5 mil comercios, principalmente micro y pequeños.

Para poder surtir para Navidad, los locatarios no tienen capital. Cada uno carga entre dos y tres créditos activos, muchos ya en Buró de Crédito, y tendrán que volver a endeudarse o acudir a prestamistas informales. Los apoyos prometidos por la Secretaría de Economía estatal, denuncian, nunca llegaron.

A eso se suma que los comerciantes tuvieron que cambiar horarios, cerrar a las 6 de la tarde y mandar a empleados a casa por miedo. El 90.8% de la población en Culiacán se siente insegura, según el Inegi.

Mazatlán: el turismo se apaga

El efecto ya brincó al puerto, principal motor turístico del estado. Mazatlán, que hasta hace un año parecía resistir, comenzó a resentir la violencia desde el segundo semestre de 2026.

Datos del IMSS: Mazatlán perdió 1 mil 590 empleos formales y 340 patrones en el último año. Culiacán perdió 7 mil 731 empleos y 896 patrones.

La Coparmex Mazatlán reporta caídas de hasta 70% en la afluencia turística y comercial, hoteles que bajaron sus tarifas hasta 60% para no cerrar y proyectos de inversión inmobiliaria detenidos por las alertas de viaje. La inversión extranjera en el estado se contrajo 87%.

En Mazatlán el 85.8% de sus habitantes considera inseguro vivir en el puerto, según el Inegi, y la percepción de inseguridad aumentó 7.4 puntos en solo tres meses. La visita turística cayó 30% y el aeropuerto perdió más de 132 mil pasajeros.

La diputada Paola Gárate advirtió esta semana que los restauranteros y hoteleros de la Zona Dorada ya reportan pérdidas totales, clientes que huyen sin pagar tras hechos violentos y una ocupación que no se recupera ni con promociones.

Un estado sin flujo de efectivo

El diagnóstico de los economistas es claro: Sinaloa depende del comercio y los servicios, dos sectores que no aguantan choques de violencia. La gente no sale de noche, acata toques de queda informales, no viaja por carretera y no gasta.

La contradicción es brutal: mientras el gobierno habla de reactivación y de eventos turísticos en Mazatlán, los comercios pagan renta, impuestos, luz y nómina sin vender, y los empresarios piden certezas mínimas: que la gente pueda caminar por el Centro de Culiacán o cenar en Mazatlán sin miedo a no volver.

Así llega Sinaloa a la Navidad: con dos de sus ciudades más importantes, Culiacán y Mazatlán, pagando el costo de una guerra que el Estado no ha podido contener, y con una economía que no se reactiva con discursos, sino con seguridad.