La ley de la selva; ¿Debemos acostumbrarnos a vivir así ?

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“Esta es la ley de la selva, tan vieja y cierta como el cielo, cuando el lobo la cumple ha de prosperar más si el lobo la transgrede ha de perecer.

Igual que trepa la hiedra alrededor del tronco del árbol avanza la Ley y retrocede, pues es el Lobo la fuerza de la Manada y la fuerza del Lobo está en la Manada.”

Cada vez es más recurrente saber a través de redes sociales acontecimientos “justicieros” donde se ven involucrados aparentemente personas del crimen organizado, las podemos identificar por su vestimenta, sus armas y hasta su vocabulario, además que ya se está convirtiendo en un modus operandi en Sinaloa y México. 

Les platico, hace meses una señora, ama de casa, me comentaba que ya no aguantaba a uno de sus hijos, el mayor de cuatro, que consumía distintas drogas y ya empezaba a delinquir para conseguir dinero y seguir drogandose, yo escuchaba con atención, cuando doña Maria, lanza una advertencia al aire “ya le dije a Pedro que si no se compone le hablaré a los sicarios para que lo tableen” sentenció.

Un balde de agua helada recorrió todo mi cuerpo, como mamá no puedo imaginar que tan harta puede estar una madre, para entregar a su hijo a un grupo de criminales que NO tienen derecho de corregir, porque son ellos los que han contribuido a este mundo de perdición y violencia, no tienen calidad legal, mucho menos moral.

Voy más allá, que estamos haciendo los padres y madres de familia en casa, la educación en valores, en respeto, en la responsabilidad y en la legalidad para criar hombres y mujeres de bien, que se conduzcan dentro de las normas establecidas para que se guarde un Estado de Derecho y podamos transitar como personas y no como animales en una selva, que sólo sobrevive el más fuerte, el más feroz o el más veloz.

Ante la ausencia de gobierno, entiendo que en muchas comunidades, la ley la ejercen el crimen organizado, que hacen que hasta los uniformados se les cuadren y permitan que sean ellos lo que apliquen los correctivos a los que “portan mal”.

No, no está bien, no debemos normalizar conductas de esa naturaleza, este fin de semana, el municipio de El Fuerte, Sinaloa, dos hechos que encajan en esta descripción:

Primer acto: Unos jóvenes suben a sus redes sociales un video arriba de una camioneta, mostrando unos machetes y presumiendo que son los macheteros, ha sabiendas que se han reportado personas heridas con arma blanca en riñas de bailes populares o fines de semanas en zonas rurales de Ahome y El Fuerte, acto seguido, se viralizo otro video donde salen los mismos jóvenes amarrados de sus manos rodeados de un grupo de hombres armados, usando ropa táctica y capuchas, que los obligan a besarse entre ellos y luego los tablean.

Acto dos: Una joven mujer sube a sus redes imágenes de ella denunciando que había sido victima de violencia por un hombre al salir de un concierto en el Chevron Park, esto el domingo por la madrugada, exhibió fotografías del supuesto agresor, el hombre desapareció el lunes, familiares del joven van ante la Vicefiscalia zona norte de Sinaloa, interponen una denuncia por su desaparición y señalan a la mujer que lo expuso en redes y a su madre de ser responsables ya que lo amenazaron cuando sucedieron los hechos del altercado, todavía estaban los familiares en la oficina de la FGE cuando avisaron que había parecido, golpeado y drogado… no hubo más detalle, sólo que seguirán las investigaciones. 

Dos hechos que hicieron “Justicia”, juzgaron, sentenciaron y castigaron ante el ojo de una jurado extenso que son los espectadores de las redes sociales y de un gobierno omiso que permite que grupos tomen el mando de las comunidades y colonias.