¿AÚN CREES EN LOS POLÍTICOS?

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A partir de dos coincidencias es que les escribo la columna política de esta semana.

La primera, con un funcionario de alto nivel en esas pláticas banqueteras de 5 minutos. Le escuchaba como siempre sus experiencias y puntos de vista sobre el escenario político, sobre lo que ya se siente y se transmite entre los pasillos. Sobre esa sensación que solo conoce quien se dedica al oficio político, sobre la llegada efervescente de una nueva contienda electoral que se avecina, erizando la piel y poniéndonos alerta como si se tratara de los vientos que anticipan una tormenta. Ese sentimiento que no todos disfrutan, que algunos esperan con ahínco mientras que otros lo repudian, pero que al final de cuentas llega en cada periodo electoral.

En esa conversación con este funcionario, vaticinamos que la temporada política hoy no sería como antes, que a pesar de la alegría por los tiempos venideros y sentir tan cerca las campañas, teníamos esa sensación agridulce pues muy en el fondo sabíamos que no nos traería de garantía una cosecha positiva.

Coincidimos en el motivo.

La segunda, con la hija de un Alcalde, Centennial de última generación, de las que ya no usan Facebook ni Twitter, que es feliz con Instagram, Snapchat y Tik Tok, ajena a la política como tal pero conviviendo con ella cada día, pues en su casa no se habla de otra cosa en las cenas familiares.

En contraparte a la primera charla, el desinterés por la anticipada temporada electoral fue muy notorio, incluso encontré en ella movimiento de cejas involuntario, reaccionario a la pregunta sobre “que venía para su papá”.

Le descubrí un sentimiento de rechazo generalizado en las dos últimas generaciones de jóvenes, nada sorpresivo al principio si es que no fuera por ese pequeño detalle; que es hija de un político.

Y aún así, mi coincidencia con la primera charla también la encontré en la segunda, como les comenté al principio. Y esta es que; ya nadie cree en los políticos.

Ni quien se dedica a la política cree en su misma gente, ni quien es hija de políticos cree en la profesión de su familia y, ni por supuesto alguien que no tiene nada que ver con la vida pública.

Y este fenómeno lo rectifiqué en pequeñas encuestas en redes sociales, hubo personas que aún con un cargo político – de distintos partidos – afirman “no creer en la clase política”.

Y este, es un hecho que no podemos fingir que no existe, la falta de credibilidad ante los partidos y la confianza ante la clase política está por demás trillada, derrotada ante la opinión pública, tanto así que nos obliga a replantearnos el camino que debemos seguir quienes vemos en esta profesión todavía una pasión y vocación.

La gente ordinaria, ya no sabe en quien confiar, no vinculan los hechos de los personajes políticos con sus problemas cotidianos, el exceso de experiencias negativas ha deteriorado el vínculo que existía con sus colores y con las ideologías que les heredaron sus abuelos. Por ello, es que buscan en otra parte esa esperanza que dicho sea de paso, no siempre es la mejor alternativa, pero que efectivamente, no hay de otra.

Ya no creen en los políticos pues emocionalmente la ciudadanía se siente engañada, desilucionada, herida por la clase política.

La charla con mis amigos, no fue lo suficientemente larga para encontrar una respuesta. Pero fue suficiente para encontrar coincidencias en lo que la sociedad nos transmite.

Sin embargo, por supuesto que hay respuestas, mismas que serán difíciles de encontrar pero posibles atendiendo todas las voces.

De lo que sí estamos convencidos, es que la credibilidad y la confianza no la vamos a ganar demostrando que somos distintos a quien gobierna, o a quienes nos gobernaron. La lucha por el poder ya la tiene bien identificada el votante y conoce de las prácticas de desprestigio entre unos y otros. La batalla principal no será nunca en contra de nuestros adversarios, sino a favor del voto, del ciudadano que dejó de creer en nosotros y que hay que convencer de que aprendimos la lección.

Darle la bienvenida a lo disruptivo, entender el dinamismo de una sociedad cada vez más informada y más inteligente, estar atento a lo que nos dice la ciudadanía y darle la bienvenida a la generación que ya no cree en nada.

Nos vemos en la próxima.

Twitter @MiguelVicenteR

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