Dispositivos políticos

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¿Qué es la verdad? En nombre de «la verdad» se han cometido las más grandes injusticias, en nombre de la verdad se ha explotado al semejante y se ha invisibilizado al diferente.

Poner a nuestra verdad como incuestionable es un secuestro a la libertad, es violencia cuando se quiere imponer nuestra verdad como la única. Y a la verdad violenta se le enfrenta, priorizando todas las ideas y aceptando la diversidad que somos, dando ese paso para entender que si mis verdades son lecturas, valen tanto como la de los demás, aceptar el devenir de lo real es comprender que aquello en lo que hoy creo; mañana puede ser de otra manera.

Sin embargo, cuando se trata de política toda esta filosofía se inmola, sacrificamos nuestras opiniones, damos nuestra capacidad de análisis como ofrenda al virtuoso, suicidamos nuestra verdad por obediencia, por prioridades sociales y hasta por placer.

Hemos olvidado los conceptos, en política hablamos de cosas que no conocemos, somos máquinas repetitivas de manuales teóricos que aprendemos en la práctica, ignorando su epistemología, su origen, sin atrevernos a preguntar ¿por qué hacemos lo que hacemos?.

Somos dispositivos políticos de quien maneja la verdad, nos ponemos a disposición.

Nuestra voluntad desaparece, la secuestramos en nuestra mente, a veces grita pero nadie está para escucharla, ni nosotros mismos somos capaces de dejarla libre a pesar de que en el fondo sabemos que tal vez, tenga razón.

Ponerse a disposición, es aceptar el dispositivo que nos colocan, es postrarse al mejor postor desnudo de ideas que puedan contradecirle, solo algunas afortunadas logran escabullirse en ese síndrome de Estocolmo con el que convivimos.

Sin embargo, entender esto no nos libra del problema, existimos en un mundo donde muchas veces ser preso voluntario es parte de la dinámica misma de la supervivencia, ya no nos afecta, estamos dispuestos a entregar mente, cuerpo, alma e ideas para subsistir.

Una pieza de ajedrez para la política, un humano con chip ideológico, un bot de carne y hueso.

Aún con sus excepciones, compartir un proyecto o la misma visión no implica necesariamente ceder en todo, somos seres con mentalidad propia, nuestra capacidad cognitiva es diferente a cada ser humano, por ende cada persona creamos distintos enfoques sobre el mismo tema, construir es la clave.

Todo dispositivo tiene una configuración, en polìtica va de acuerdo a la ideología de partido o del político que ostenta el poder y el sentido que quiera darle, los dispositivos producen, los dispositivos son redes, son instituciones, son fábricas de pensamiento que necesitan de un ingrediente principal que los reproduzca; usted, por ejemplo.

Nos vemos en la próxima.

Twitter: @MiguelVicenteR

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