Manipulación mediática, desde la política.

722 0

Para poder incidir en las personas, incentivarlas a que voten por tí, crear en ellos la expectativa de que eres un gran político o política, es imprescindible manipular de alguna manera la forma en que piensan las personas y buscar su apoyo moral.

 

Para ello, es necesario contemplar los medios para lograrlo, crear la manipulación por la vía mediática es la forma más sencilla pero que requiere del canal preciso.

 

Según Noam Chomsky, filósofo y politólogo estadounidense, existen algunas estrategias de las cuales hemos sido objeto por políticos para comprarles sus ideas electorales, algunas veces nos hemos dado cuenta pero muchas otras hemos sido presas de este tipo de herramientas de manipulación colectiva.

Por ejemplo; la distracción, o la famosa “caja china” que básicamente es ocultar un tema que les cause problemas a algún político o gobernante con otro de igual o mayor relevancia pero que se aleje del problema original.

 

“Crear problemas y fingir soluciones” es otra manera de manipulación mediática, un ejemplo claro sucedió hace días con el Instituto Mexicano de la Radio, que por una mala política se despidió a más de 200 trabajadores, una semana después se les volvió a contratar argumentando que sus derechos son primero. Ante esto los empleados agradecieron por “no correrlos”.

“La gradualidad de los mensajes” de un gobernante o político también entra dentro de este catálogo, esto quiere decir, repetir una y otra y otra vez lo mismo hasta que se nos lo aprendamos de memoria. “La mafia del poder” “el fin del neoliberalismo” “La cuarta transformación” conceptos sin fondo, pero con mucho peso político.

 

“Apostar por el discurso emocional antes que el reflexivo” es importante en esta práctica mediática, las emociones son más fáciles de percibir y hacer propias que un discurso reflexivo. Asociar el mensaje con una sensación como “la esperanza”, “el cambio”, etc. hacen más aprehensible lo que un político nos quiere decir.

 

“Culpar a los demás”, es obvio que para que exista un héroe se necesita un villano, y en el mensaje mediático siempre tienes que citar a los villanos como actores intelectuales de los problemas, que por inercia ello te conviertan a ti en el héroe que se ocupa del momento.

Estas y otras estrategias de comunicación son comúnmente empleadas en la narrativa de la clase política. No es fortuito que existen tantos y tantos ejemplos.

Nos vemos en la próxima

Twitter @MiguelVicenteR