“Cuando desaparecen a un familiar, desaparece la paz”: Rastreadoras del Fuerte denuncian miedo e impunidad tras asesinato de madre buscadora

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Los Mochis, Sinaloa.- La violencia contra madres buscadoras volvió a encender las alertas en Sinaloa. Mirna Nereyda Medina, líder del colectivo Rastreadoras del Fuerte, lamentó el asesinato de Rubí Patricia, madre buscadora en Mazatlán, y advirtió que el miedo es una constante para quienes se dedican a buscar a sus familiares desaparecidos.

“Cuando desaparecen a un familiar, desaparece la paz y la tranquilidad; siempre nos sentimos inseguras”, expresó la activista, al subrayar que cada agresión contra una buscadora representa no solo una pérdida humana, sino un golpe directo al derecho a la verdad y a la justicia.

Aunque en la zona norte de Sinaloa las cifras parecen menores en comparación con otros municipios o estados, la tendencia —dijo— va en aumento. En enero del año pasado se registraron seis nuevos casos de desaparición; este año fueron ocho. En febrero, los casos pasaron de 12 a 14. “Más allá de los números, lo que preocupa es la inseguridad”, puntualizó.

Con once años de trabajo ininterrumpido, las Rastreadoras del Fuerte han enfrentado amenazas constantes. Si bien estas no han pasado de intimidaciones, el temor es permanente. “Hemos recibido amenazas que no han pasado de eso, pero al final vivimos con miedo todos los días. Pensar que ya no puedes regresar a tu casa es algo que nos acompaña siempre”, declaró Mirna Nereyda.

La activista expresó impotencia y coraje ante el asesinato de Rubí Patricia. “No sabemos exactamente qué fue lo que pasó, pero lo que haya sido es una buscadora menos. Nadie tiene derecho a quitarle la vida”, sostuvo, al tiempo que manifestó su preocupación de que la violencia alcance con mayor fuerza a la zona norte del estado.

Mirna Nereyda explicó que el colectivo está incorporado a los mecanismos de protección de las comisiones estatales y a la Comisión Nacional de Búsqueda, además de contar con acompañamiento de unidades especializadas en las fiscalías. No obstante, afirmó que ninguna medida ha sido suficiente para garantizar su seguridad.

Si bien reconoció avances institucionales como la creación de comisiones de búsqueda, mayor visibilidad del fenómeno y ciertos apoyos oficiales, señaló que el punto central sigue pendiente: la no repetición.

“El problema no es solo buscar, es que no sigan desapareciendo personas”, enfatizó.

El asesinato de una madre buscadora en Mazatlán reabre el debate sobre la eficacia de los mecanismos de protección, la capacidad de las autoridades para garantizar seguridad a quienes suplen la ausencia del Estado en la búsqueda de desaparecidos y la urgencia de políticas públicas que frenen la violencia estructural que mantiene a cientos de familias viviendo entre el dolor y el miedo.