El éxodo que nadie cuenta: la sierra de Sinaloa se vacía en silencio, mientras la violencia desplaza familias enteras

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Sin registros oficiales ni albergues, cientos de familias de Badiraguato, Sinaloa de Leyva y Choix abandonan sus comunidades por amenazas de grupos armados. Llegan a Guamúchil, Guasave y Culiacán sin tierras, sin escuela y sin que el INEGI los cuente.

Llegaron de noche. Con dos maletas, los niños descalzos y el acta de nacimiento como único patrimonio. “Nos dieron tres horas para irnos. Que si no, quemaban todo”, cuenta -María-, de 34 años, mientras acomoda una lona en un cuarto de lámina en la colonia 10 de Mayo. Salió de un pueblo de la sierra de Badiraguato hace dos meses. No dice el nombre. Tiene miedo.

Como ella, decenas de familias bajan de la sierra de Badiraguato, Sinaloa de Leyva y Choix sin hacer ruido. No hay caravanas, no hay fotos. Es un desplazamiento silencioso que desde 2023 vacía comunidades enteras, pero que el Estado no registra.

El patrón: “O se van o se atienen a las consecuencias”
Colectivos y sacerdotes de la región describen el mismo “modus operandi”: hombres armados llegan a las rancherías, convocan asamblea y dan ultimátum. El motivo cambia —reclutamiento, cobro de piso, disputa de brecha—, pero la amenaza es idéntica: desalojo o muerte.

“Solo en lo que va de 2026, en la parroquia hemos recibido a 28 familias. Vienen de La Palma, Los Frailes, El Potrero de Bejarano. Todas con la misma historia”, relata el padre -Jesús-, de la Diócesis de Culiacán. “El Gobierno dice que no hay desplazados porque no hay denuncias. Pero aquí la denuncia es sentencia”.

El INEGI, no los cuenta porque el Censo de Población solo registra lugar de residencia actual, no el motivo del cambio. La CEAIP Sinaloa no tiene solicitudes de información sobre desplazamiento forzado interno en 2025-2026. Para el papel, no existen.

Las cifras que no cuadran

Mientras las autoridades estatales sostienen que “no hay focos rojos de desplazamiento”, los datos de servicios públicos en las ciudades receptoras dicen otra cosa:
Ciudad receptora Aumento atípico 2024-2026 Observación en escuelas y centros de salud
Guamúchil +un mil 340 nuevos registros el 80% vienen de sierra. Muchos sin CURP.

Guasave, 22% consultas en DIF por “apoyo alimentario” Familias de 6 integrantes en cuartos rentados
Culiacán, 3 nuevas colonias irregulares en Aguaruto Terrenos invadidos desde 2023
La Comisión Estatal de Atención a Víctimas reconoce 14 carpetas por desplazamiento en todo 2025. Los albergues oficiales para desplazados en Sinaloa: cero.

Perderlo todo dos veces

En Guasave, -Don Refugio-, de 61 años, malvive vendiendo elotes. En la sierra tenía 3 hectáreas de temporal y 15 chivas. “Me dijeron que mi tierra ya tenía dueño nuevo. Que me daban 10 mil pesos “para que no dijera nada”. ¿Qué son 10 mil pesos por toda una vida?”.

Sus nietos dejaron la telesecundaria.

En la ciudad no hay cupo o les piden papeles que se quedaron enterrados bajo el techo de lámina de su casa. Es el segundo despojo: primero la tierra, luego el futuro.

El eco de Briceño, pero sin drones
Hace 72 horas, en Briceño, Antioquia, disidencias de las FARC dieron 3 horas a civiles para abandonar Travesías: “Vamos a bombardear con drones”. En Sinaloa no hay drones. Hay listas, toques de puerta y fuego cruzado.

“Allá usan tecnología para desplazar. Aquí basta el rumor de que ‘ya vienen’ para que el pueblo amanezca solo”, explica un investigador de la UAS que pide anonimato por seguridad. “La diferencia es el escándalo. El resultado es el mismo: tierra sin gente, gente sin tierra”.

¿Y el Estado?
La Secretaría de Bienestar estatal ofrece el programa de jornaleros agrícolas, pero pide comprobar residencia. La SEPyC no tiene protocolo de revalidación exprés para niños desplazados. El DIF entrega despensas, pero no renta.

“Nos tratan como si viniéramos por gusto. No somos migrantes, somos expulsados”, revira María. “Yo no quería venirme a pedir. Yo quería queda