
Ahome, Sinaloa.- El encuentro entre juventudes de distintos sectores y la diputada Tere Guerra Ochoa no fue un evento aislado, sino una señal clara de cómo el tema juvenil comienza a posicionarse en la agenda política de Sinaloa, particularmente en el norte del estado.
Desde su papel como presidenta de la Junta de Coordinación Política, Guerra encabezó un ejercicio que combinó diálogo social con lectura estratégica: escuchar demandas que hoy representan presión legítima sobre el diseño de políticas públicas. La participación de estudiantes, activistas, comunidad indígena, diversidad sexual y emprendedores dejó ver un mosaico social que exige mayor inclusión, pero también resultados concretos.
El mensaje central de la legisladora —“las juventudes no son el futuro, son el presente”— no solo apunta a una narrativa generacional, sino a una línea política que busca vincular representación con participación activa. En términos prácticos, esto implica abrir canales formales donde las propuestas juveniles puedan traducirse en iniciativas legislativas o ajustes presupuestales.

Entre los temas planteados destacan empleo juvenil, acceso a la educación, salud mental y apoyos a mujeres jóvenes en situación de vulnerabilidad. Sin embargo, uno de los puntos con mayor carga política fue la propuesta de crear una fiscalía ambiental autónoma en Sinaloa, lo que refleja una creciente presión social por atender la agenda ecológica desde un enfoque institucional más robusto.
Guerra reconoció rezagos, pero también aprovechó para posicionar el trabajo legislativo en curso: iniciativas sobre prevención de embarazos adolescentes, fortalecimiento del empleo juvenil y ampliación de programas sociales. Este encuadre busca proyectar capacidad de respuesta desde el Congreso, en un contexto donde la ciudadanía demanda menos discurso y más resultados.
El evento también tuvo lectura territorial. La presencia de legisladores de la región norte, como Reynalda Leyva Urías y Hólincer Castro Marañón, refuerza la intención de consolidar base política en Ahome, un municipio clave en la dinámica electoral y social de Sinaloa.
En síntesis, el encuentro evidenció dos cosas: por un lado, una juventud más organizada y con agenda propia; por otro, una clase política que comienza a ajustar su narrativa y operación para no quedar fuera de esa conversación. El reto ahora será convertir el diálogo en políticas públicas medibles, evitando que estos ejercicios queden únicamente en posicionamientos.



