Ciudad de México.- Con una tabla de PowerPoint y mucha imaginación, el Gobierno Federal asegura que en Sinaloa los homicidios dolosos bajaron 52%.
Según Marcela Figueroa Franco, titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, pasamos de 6.9 casos diarios en junio de 2025 a 3.3 en julio de 2026. Cifras frías, bonitas, perfectas para la mañanera.
El problema es que esas cifras no viven en Sinaloa.
Porque mientras en la Ciudad de México presumen gráficas a la baja, en Culiacán, en Guasave, en Mazatlán, en Navolato, todos los días hay un muerto en una cajuela, un levantado a plena luz del día, una familia que busca a su desaparecido, una balacera que el gobierno llama “hecho aislado”.
¿De qué sirve decir que bajaron de 6.9 a 3.3 si esos 3.3 siguen siendo seres humanos asesinados todos los días? ¿Y dónde están contando a los desaparecidos que luego aparecen en fosas? ¿Dónde cuentan a los que levantan y nunca aparecen en una carpeta de homicidio porque no hay cuerpo?
Maquillan las cifras cambiando la clasificación del delito, no investigando, no contando a los desaparecidos. Es la vieja fórmula: si no hay denuncia, no hay delito. Si no hay cuerpo, no hay homicidio.
En Sinaloa no ha disminuido la violencia. Se ha normalizado. Y ahora también quieren normalizar la mentira de que vamos mejor.
La gente no quiere promedios. Quiere vivir sin miedo.



