A tres días del ataque, Alma Rosa Rojo Medina sigue hospitalizada, con una bala alojada en la espalda que los médicos no pudieron extraerle, con su hija herida, y con sus dos nietas de 7 y 12 años que todavía no entienden por qué les dispararon.
Pero la historia ya no es solo el ataque del sábado en la Esthela Ortiz. Es lo que pasó después.
Voces Unidas por la Vida, el colectivo que ella fundó en 2009 cuando desapareció su hermano Miguel Ángel Rojo, hoy con más de 200 familias, suspendió búsquedas. No por miedo, por falta de garantías. Otras buscadoras de Culiacán dicen que desde el sábado no han recibido ni una llamada de la Comisión Estatal de Búsqueda.
La Fiscalía dice que investiga como feminicidio en grado de tentativa y que el móvil es su labor como buscadora. La frase suena bien en boletín. En la realidad, no hay detenidos, no hay cámaras aseguradas de la avenida Jesús Silva Herzog, y la zona, que se supone está sitiada por militares desde septiembre de 2024 por la guerra entre Chapitos y Mayiza, sigue sin control.
Alma Rosa ya había recibido amenazas. Como todas. En Sinaloa ser buscadora significa que te amenazan los mismos que desaparecieron a tu familia. Y significa que el Estado te entrega un mecanismo de protección que consiste en un número de WhatsApp que a veces no contesta.
Ayer, mientras ella estaba en recuperación, a unas cuadras de donde la atacaron, en el sur de Culiacán, se registró otro ataque armado. Hoy por la mañana, en Aguaruto, balearon a un policía municipal. La violencia no paró ni siquiera para dejarla recuperarse.
La nueva gobernadora interina, Graciela Domínguez Nava, no ha ido a verla. Nadie del gabinete que dejó Rubén Rocha Moya ha hablado con la familia. El único apoyo real ha llegado de otros colectivos: Sabuesas Guerreras, Madres Buscadoras de Sonora, que saben lo que es que te disparen por buscar.
Alma Rosa buscó a su hermano durante 16 años con una varilla y una pala. Nunca pidió nada. Ahora pide lo mínimo: que no la dejen sola, que protejan a sus nietas, que no le pase lo que a tantas buscadoras asesinadas en este país.
El primer abandono fue cuando su hermano desapareció y tuvo que buscarlo sola.
El segundo abandono es ahora, cuando le dispararon por buscarlo y el gobierno la dejó con una bala adentro y una carpeta de investigación que avanza lenta.



