Culiacán, Sinaloa.— Una nueva jornada de violencia dejó una escena que ha generado indignación y tristeza en Sinaloa, luego de que un ataque armado dejara dos personas sin vida y dos adultos heridos, en la Colonia Prados del Sur.
Entre las víctimas se encuentra un bebé de apenas 1 año y 4 meses, quien perdió la vida en medio de un hecho violento que, como tantas veces, alcanzó a personas ajenas a cualquier conflicto.
El ataque vuelve a colocar sobre la mesa una realidad que no debería normalizarse: detrás de cada cifra de homicidios hay familias, historias y personas que enfrentan pérdidas irreparables.
La violencia no distingue edades y, en esta ocasión, cobró la vida de un menor que no eligió el lugar, la hora ni las circunstancias que lo rodeaban.
Esta noche, además de la indignación y la tristeza, queda el llamado a no normalizar estos hechos y a exigir condiciones de seguridad para todas las familias.
Porque un niño víctima de la violencia nunca debería convertirse solamente en una cifra.



