El gobernador de Baja California Sur, Víctor Castro Cosío, se pronunció a favor de nacionalizar bancos y navieras mediante expropiaciones.
Lo dijo en serio. En 2026. Cuando en BCS tenemos el ejemplo más caro del país de lo que pasa cuando el gobierno se vuelve empresario.
Se llama Exportadora de Sal de Guerrero Negro. La nacionalizaron en 2024 con bombo y platillo. Hoy es un barril sin fondo, con pérdidas, conflictos laborales y produciendo menos que cuando era de capital mixto.
Ese es el modelo que quiere replicar.
¿Nacionalizar navieras? En BCS dependemos de dos navieras: Baja Ferries y TMM. Si las expropias, ¿quién va a traer los tráileres con comida, gasolina, cerveza y cemento a La Paz? ¿La API? ¿Una empresa del Bienestar con barcos prestados? Cada vez que Pichilingue se para dos días, La Paz se queda sin nada. Imagínate si el gobierno lo administra.
¿Nacionalizar bancos? La banca en México tuvo ganancias récord de casi 300 mil millones porque hay circulante, no porque falte gobierno. La última vez que nacionalizamos la banca, en 1982 con López Portillo, quebramos al país y nos tardamos 10 años en recuperar la confianza para que volvieran a invertir.
Y lo dice el gobernador de un estado que no puede ni pavimentar una calle sin pedir apoyo federal. Que tiene el 80% de su presupuesto de participaciones federales. Que no ha podido ni regular las concesiones lesivas que su propia API BCS entregó en la bahía de La Paz.
Ya le contestó el diputado federal Francisco Pelayo: “Échele ganitas en la economía. Expropiar no es la solución y el gobernador está muy mal asesorado. Antes de hablar de quitar empresas, voltee a Guerrero Negro”.
Tiene razón. Proteger la inversión y el empleo no se hace amenazando con quitar empresas. Se hace bajando el IEPS al diésel, bajando el costo del cruce en ferry, facilitando que lleguen insumos baratos a la península.
Pero es más fácil el discurso de los 70s: expropiar, nacionalizar, estatizar. Suena revolucionario hasta que te quedas sin barcos, sin bancos y sin sal que vender.
Baja California Sur no necesita un mini Chávez. Necesita que el gobierno haga lo que le toca: dar seguridad jurídica para que los barcos sigan llegando.


