Lo que el gobierno presumió como el decomiso de huachicol más grande de la historia terminó en un oso para la FGR de Ernestina Godoy.
Esta es la historia fácil:
¿Qué anunciaron?
El jueves 17, la FGR y el Gobierno de Guanajuato dijeron que habían dado un golpe histórico: 59 millones de litros de “presunto hidrocarburo” asegurados, 10 tanques, 3 pipas y documentos en una planta de Grupo SIMSA en San José Iturbide, Guanajuato.
¿Cuál es la realidad?
1. No fue el 17. El cateo lo hizo el fiscal federal Juan Francisco Vera el 4 de septiembre. Lo anunciaron 13 días después.
2. No hay detenidos. Cero.
3. No hay huachicol comprobado.* El combustible se quedó en los mismos tanques de SIMSA. La planta nunca fue clausurada y desde el 10 de septiembre ya opera normal.
4. Se equivocaron de ventanilla. La FGR llegó a pedirle a SIMSA los permisos de importación.
Y aquí está la clave: SIMSA explicó que ellos NO son dueños del combustible. Solo lo guardan.
“SIMSA presta un servicio consistente en recibir y almacenar petrolíferos que son propiedad de las empresas usuarias. La operación de la terminal es completamente lícita y está regulada”.
¿De quién es el combustible? De sus clientes: Pemex, ExxonMobil, Ferromex y Kansas City Southern. Ellos son los que lo importan legalmente y lo acreditan ante la Comisión Nacional de Energía.
El especialista Gonzalo Monroy, de la consultora GMEC, lo dijo claro:
“La autoridad se equivocó. SIMSA está en posesión, no en propiedad. Se puede rastrear desde qué refinería se importó. Si quieren buscar contrabando, que revisen las garitas en la frontera, no en la terminal”.
La terminal de San José Iturbide no es cualquier bodega. Es la más grande del Bajío, con capacidad para 630 mil barriles -casi 100 millones de litros- y es la que surte a todo Guanajuato, Querétaro y San Luis.
En resumen: anunciaron 59 millones de litros de huachicol y hasta anoche no han podido acreditar que una sola gota sea ilegal.


