En Sinaloa el Bienpesca está al revés: cobran los que no pescan y se quedan fuera los que sí tiran la red.
Lo reconoció ayer la propia secretaria de Pesca del estado, Flor Emilia Guerra Mena: el padrón del programa no se actualiza desde 2019* y alrededor del 30% de los registrados no son pescadores.
“No se actualiza desde 2019. Ya lo pusimos en la mesa con el gobierno federal, que urge una actualización y depuración”, dijo la funcionaria en Culiacán.
El dato es escandaloso porque Sinaloa tiene el padrón más grande del país: más de 32 mil beneficiarios. Según Guerra Mena, de esos, casi uno de cada tres no vive de la pesca.
Y ya se sabía. La propia secretaria ha denunciado que en el padrón aparecen médicos, maestros, estudiantes y hasta trabajadores ajenos al mar que habitan en campos pesqueros y fueron censados por Servidores de la Nación, mientras pescadores reales se quedaron sin apoyo.
Solo en la zona sur del estado, en Mazatlán, Rosario y Escuinapa, detectaron 961 socios de cooperativas que sí son pescadores activos y no están en Bienpesca. “Si sacan cuentas en todo el estado, estamos rezagando a muchos pescadores”, advirtió.
El problema es estructural: el padrón lo maneja CONAPESCA, el estado no tiene acceso a los expedientes y usa la misma base de datos viciada para el Bienpesca estatal. Por eso Sinaloa aporta 62 millones de pesos propios para pagar 3,750 pesos a cada pescador, pero ese dinero también termina en manos de quien no pesca.
Para este año todavía no hay fecha de entrega del apoyo federal. La semana pasada apenas se abrió una ventanilla extemporánea para 1,100 personas que no recogieron su tarjeta entre abril y mayo.
Siete años con el mismo padrón, 30% de aviadores y pescadores reales haciendo fila. En plena temporada de camarón que arrancó ayer en Paredones y El Colorado, la ironía es que el mar sí da producto, pero el programa no da para todos los que lo trabajan.


