Gerardo Vargas y Billy Chapman en la lista negra de la CEDH: confirman violencia institucional contra policía de Ahome

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Los Mochis, Sinaloa.- Después de años de espera, tres intentos fallidos de ascenso y una lucha que bien podría inspirar una serie documental, la policía Dignora Valdez López obtuvo por fin una resolución que confirma lo que denunció desde hace tiempo: fue víctima de violencia institucional y de género dentro de la corporación policial de Ahome.

La Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) emitió la recomendación 8/2025, donde concluye que Dignora fue violentada “en reiteradas ocasiones” por parte de sus superiores. Traducido al lenguaje claro: la maltrataron sistemáticamente mientras las autoridades guardaban silencio.

Durante la conferencia de prensa, Dignora rompió en llanto al leer el documento. No era para menos: fueron años de desgaste emocional, económico y profesional, enfrentando un aparato institucional diseñado para cansar. “A lo mejor estoy viva porque hubo gente que sí me creyó”, dijo, recordando a sus compañeras que abandonaron el proceso por agotamiento.

La Red por la Igualdad Sustantiva Sinaloense, que acompañó el caso, celebró la resolución como un triunfo histórico. Su presidenta, Elizabeth Ávila Carrancio, explicó que la CEDH pide sancionar a 20 funcionarios públicos involucrados, entre ellos los ex presidentes municipales Manuel Guillermo “Billy” Chapman Moreno y Gerardo Vargas Landeros, además de Julio César Romanillo Montoya, ex director de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, y Judith Luna, ex regidora.

La recomendación también ordena capacitar al personal de la Secretaría de Seguridad Pública de Ahome en temas de violencia de género. Una medida necesaria, aunque difícil de creer en una corporación donde el machismo suele tener más rango que el mérito.

Otro punto clave exige reconocer la recategorización profesional de Dignora, quien, pese a contar con dos licenciaturas y una formación destacada, fue marginada de los ascensos. En su caso, tener estudios y preparación se convirtió en una desventaja dentro de la estructura jerárquica.

La CEDH, por su parte, logró lo que parecía imposible: que la verdad se escribiera en papel membretado. “Esto debe conocerse a nivel nacional”, afirmó Ávila Carrancio. “Porque en todas las corporaciones hay mujeres que salen a cuidar la seguridad de todos… incluso de quienes las violentan”.

En resumen: Dignora Valdez no solo sobrevivió a la violencia y al acoso institucional; también venció a la burocracia y a la impunidad. Su caso deja en evidencia un sistema que protege a los agresores y castiga a quien se atreve a exigir respeto.