Respuestas Políticas ante el Coronavirus

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Por Miguel Vicente

Todo tipo de amenaza a los gobiernos, obligan a los hombres y mujeres de poder a fijar posturas. No dejar espacios vacíos que den lugar a nimiedades o entre dejen ver ausencia de liderazgo político.

Ante la crisis mundial del COVID-19, hemos sido testigos de los pronunciamientos casi históricos de líderes políticos, como el caso del Presidente Vladimir Putin en Rusia. Y a pesar de que cada nación y ciudad sufre una tempestad distinta con el mismo problema, la vara con la que medimos a las respuestas políticas por parte de sus gobernantes es la misma. Podría suponerse que hasta cierto punto es normal pues en la política el peso de la percepción es tan igual de importante que el peso de un hecho en particular.

Una crisis gubernamental tan impactante como esta pandemia, no se puede soterrar con explicaciones técnicas, recuperar la confianza de la sociedad cada vez más escéptica demanda algo más que dictámenes médicos. El pánico depreca compañía, calor, amor, certidumbre, una voz de autoridad que diga: “aquí estoy yo, no va a pasar nada”.

Las respuestas políticas tienen que versar sobre soluciones inmediatas, bajo un supuesto que existan los equipos de manejos de crisis, estos deben estar capacitados para ofrecer respuestas casi ipso facto, pues es aquí donde el político demuestra el verdadero liderazgo. Además, este mensaje debe ir acompañado de acciones inmediatas, congruente entre lo que se dijo y se realizará a corto plazo.

Una premisa que debería estar ajena pero que se encuentra siempre presente, es el costo político que algunas respuestas políticas representan. Como por ejemplo detener toda la economía y resguardar a todas las personas en sus casas ante el COVID-19 suena una decisión inteligente y lógica, ¿pero que representa políticamente tomar esta decisión?. Para muchos pudiera suponer que solo significa pérdida de votos o apoyos económicos del sector empresarial para quien toma la decisión, pero va más allá. Tan allá que esta decisión por muy lógica que parezca dimana en catástrofes económicos para los mismos ciudadanos que se quiere proteger resguardando en sus hogares, a mediano plazo.

Peor aún es cuando la respuesta política es sobre una decisión que da como respuesta vitoreo, aplauso y simpatía política conociendo que esta solución causará a futuro, un problema mayor. Como populismo conocemos esto.

En definitiva, los gobiernos tienen un problema mayúsculo al tomar decisiones y dar respuestas a problemas tan complejos. No todos asumen el costo que estas respuestas le representan. Decía Cass Sunstein, un famoso profesor de Harvard en su libro The Cost-Benefit Revolution que los buenos gobiernos dan respuestas y soluciones positivas cuando se piensa estrictamente en el bienestar de la ciudadanía, sin importar cuán popular sea esta decisión.

Ver entonces como a un gobernante le tiembla la mano para dar una respuesta política anteponiendo su popularidad, su desafío para sus superiores, u otras decisiones que no tienen nada que ver con el beneficio colectivo se traduce en una concreta escasez de liderazgo.

¿Y qué pasa cuando se toman decisiones pero que estas son erróneas?. Pues bueno, equivocarse en una decisión, dar una mala respuesta a la que después hay que pedir disculpas o retractarse también habla de un pésimo liderazgo político.

Ahora, si bien es cierto que la ciudadanía no necesita respuestas técnicas ante un problema social tan grande como el coronavirus, como lo comenté al principio, tampoco se puede suponer que lo político está por encima de lo científico. La capacidad de dar una respuesta política correcta tiene que nutrirse de todos los factores para no cometer el error por ejemplo, de decir “salgan todos a las calles” y al otro día “siempre no salgan, hay que quedarse en casa”.

Y es que a veces, los políticos olvidan de que son humanos. Es en serio, se olvidan de que ellos también pueden cometer errores o es tanto su vanidad que no se los permite. Por eso el liderazgo no solo se ejerce con mano fuerte y mostrando ser todopoderosos o todo conocedor. También se complementa de un lado sensible del gobernante. En ese sentido reconocer que no tenemos respuestas es mejor que dar una respuesta equivocada, o esconderse, definitivamente.

Pase lo que pase con el coronavirus u otros problema sociales, lo que la ciudadanía espera de sus gobernantes siempre será liderazgo, acompañamiento y respuestas políticas correctas.

Lamentablemente la proyección de esta pandemia nos indica que continuará, en una ciudades mayor que otras y en esa medida, estaremos pendientes de las decisiones y respuestas que tomen nuestros gobernantes.

Nos vemos en la próxima.

Twitter @MiguelVicenteR

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