Salud Digna se convertirá en un patrimonio de los mexicanos: Jesús Vizcarra Calderón

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El fundador de la institución dijo que además de ofrecer servicios de diagnóstico, quieren sumar capacidades, generar conocimiento, acercar herramientas y construir puentes con quienes todos los días trabajan por la salud

No es empresa, no se vende y no es para hacer ricos a sus dueños. Así definió Jesús Vizcarra Calderón el futuro de Salud Digna.

El fundador de la red de clínicas más grande del país reveló que junto a su esposa y sus hijos creó un fideicomiso familiar para blindarla: Salud Digna no se puede vender, no se puede heredar como negocio y todo lo que genera se reinvierte.

“Mi esposa y mis hijos estuvieron de acuerdo en hacer un fideicomiso para que sea un patrimonio para los mexicanos. No vamos a venderlo. Tiene un valor alto en el mercado, pero no nos interesa eso”, dijo.

La historia nació en 2003 en Culiacán, tras una experiencia personal: su hijo de 4 años con un tumor. Lograron salvarlo, pero entendió que millones no tenían ni para un diagnóstico. Ahí abrió la primera clínica.

Hoy Salud Digna es otra cosa:

– 230 clínicas en México y presencia en Guatemala, El Salvador y Nicaragua
– 23 millones de mexicanos atendidos solo este año
– Asociación Civil sin fines de lucro, nombrada por Profeco como el laboratorio más barato del país
– Equipos de última generación porque cada peso que paga el paciente se reinvierte

Vizcarra, también dueño de SuKarne y ex alcalde de Culiacán, explicó que desde los primeros cinco años la organización fue autosuficiente y rentable, por eso decidió ponerle candado.

Y ahora va por más. Además del diagnóstico, quiere sumar capacidades: generar conocimiento médico, acercar herramientas y construir puentes con médicos, hospitales y quienes trabajan todos los días por la salud.

“Que se hagan todas las sucursales posibles, pero siempre poner en el centro el amor a los demás”, insistió.

En un país donde la salud privada es impagable y la pública está saturada, Salud Digna se convirtió en el punto medio. Y Vizcarra quiere que así se quede, para siempre, como patrimonio de los mexicanos.