Diez indicadores medirán los resultados del Plan Económico de Largo Plazo de Sinaloa

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En el marco de Sinaloa 10+, el nuevo modelo económico incorpora una forma de medir avances, anticipar riesgos y orientar decisiones para que el desarrollo se traduzca en mejores condiciones de vida.
Diez indicadores estratégicos medirán los resultados del Plan Económico de Largo Plazo de Sinaloa y ayudarán a orientar decisiones durante su implementación.


Su definición parte de una visión amplia del desarrollo: medir no solo el desempeño de la economía, sino también cómo sus resultados se traducen en mejores condiciones para las personas. Por ello, el Plan contempla indicadores de crecimiento y desarrollo orientados a observar productividad, capacidades, oportunidades y bienestar.
La lógica es que los resultados no se valoren únicamente por cuánto produce Sinaloa, sino también por su capacidad para generar empleos de mayor valor, ampliar oportunidades y contribuir a mejorar la calidad de vida de la población.
Para fortalecer esta etapa, el Equipo Técnico Multisectorial y el equipo de acompañamiento de CODESIN participaron en un taller impartido por José Luis Adrián Escudero Gómez, asociado para el análisis de evidencia y generación de conocimiento para el desarrollo local del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en México.


La sesión se enfocó en desarrollar capacidades para construir, valorar y documentar indicadores a partir de los objetivos del Plan. El trabajo combinó fundamentos conceptuales con ejercicios prácticos para definir qué cambios deben observarse, cómo medirlos, con qué fuentes y de qué manera interpretar los resultados.
“La precisión en esta materia (indicadores) nos permite identificar el ritmo y los avances, retrocesos o áreas de oportunidad; en ese sentido, contar con indicadores adecuados permite tener certeza en relación a cómo vamos avanzando y qué necesitamos para corregir el ritmo o impulsar un mayor ritmo de cumplimiento de objetivos”, explicó Escudero Gómez.
De los objetivos a la medición
Para que la medición sea útil, cada indicador debe partir de un objetivo claro y responder qué cambio se busca observar. Después se definen las variables, el método de cálculo, la frecuencia, la línea base, la meta y las fuentes que permitirán verificar los resultados.
Un indicador útil debe ser comprensible, reproducible e interpretable. Su función no es únicamente registrar cifras, sino aportar información para diagnosticar, monitorear avances, evaluar resultados, gestionar prioridades, comunicar y rendir cuentas.
Para Sinaloa se contempla una estructura con indicadores de resultados, impulsores y de salvaguarda, que permiten distinguir el cambio que se pretende lograr, las condiciones que pueden contribuir a producirlo y los riesgos que deben vigilarse durante la implementación del Plan.
Los principales son los indicadores de resultados, porque reflejan los cambios esperados que busca producir el Plan. Los impulsores ofrecen señales tempranas sobre capacidades y condiciones que pueden favorecer el cumplimiento de las metas. Los indicadores de salvaguarda, por su parte, permiten identificar riesgos sociales, territoriales, ambientales u otros factores que podrían afectar los objetivos.
“La diferencia en Sinaloa es que se está planificando una ruta visión hacia 2050. En ese sentido, generar indicadores de resultados, impulsores y de salvaguarda es una estructura digamos un tanto innovadora en tanto que la planeación estratégica solo tiene indicadores”, compartió Escudero Gómez.
“Se está planteando cuáles son los indicadores que son los de resultados, pero también los indicadores impulsores nos permiten habilitar toda una serie de complementos para potenciar el cumplimiento de los objetivos que está planteando el plan. Además los indicadores de salvaguarda que no se hacen en la planeación normal, permiten identificar en tiempo real cuáles son las acciones que debes generar para asegurar que el plan va a llegar a buen puerto”.
Hacia los 10 indicadores estratégicos
La ruta metodológica plantea pasar de una lista inicial de indicadores candidatos a una batería de 10 indicadores estratégicos que concentren la medición en los cambios más relevantes para el Plan.
La propuesta contempla seis indicadores de resultados, dos impulsores y dos de salvaguarda. Su selección deberá considerar la relación con los objetivos, su relevancia, utilidad para la toma de decisiones, disponibilidad de información, viabilidad técnica y capacidad para aportar información distinta a la de otros indicadores. La batería deberá validarse conforme avance la construcción del Plan.
Durante los ejercicios, integrantes del Equipo Técnico Multisectorial analizaron temas relacionados con las prioridades económicas y las condiciones necesarias para el desarrollo, entre ellos proveeduría y Mipymes, talento y capital humano especializado.
La Directora General Centro de CODESIN, Mercedes Dorado Bojórquez, informó también sobre la reunión reciente con representantes de los Institutos Municipales de Planeación de Sinaloa y los próximos acercamientos con universidades e instituciones de educación y formación técnica para incorporar el tema del Talento, con conocimiento y capacidades, a la construcción de la ruta económica.
La definición de esta batería permitirá que el Plan Económico de Largo Plazo no se limite a establecer metas, sino que cuente con herramientas para saber si las transformaciones esperadas están ocurriendo, detectar desviaciones y realizar ajustes durante su implementación.
En la segunda etapa de Sinaloa 10+, esta capacidad de medir forma parte de la construcción del nuevo modelo económico: pasar de la intención a la evidencia y evaluar si el dinamismo económico se traduce en mayor productividad, empleos de mayor valor, oportunidades y mejores condiciones de vida para las personas.