Mientras Conapesca presume operativos, 50 mil toneladas de camarón ilegal -principalmente ecuatoriano triangulado- siguen desplomando el precio nacional y llevando a la quiebra a Sinaloa.
¿Se hace de la vista gorda? Oficialmente no. En los hechos, el contrabando sigue ganando.
El problema no es nuevo, pero en 2026 explotó.
El sector calcula que entran al país alrededor de 50 mil toneladas anuales bajo tres modalidades: importación legal, amparada por el T-MEC y contrabando técnico puro. Solo por triangulación de camarón ecuatoriano vía Centroamérica -comprado por EE.UU. y reetiquetado como si viniera de Guatemala o Perú para entrar a México- se estiman 20 a 22 mil toneladas al año, según denuncias presentadas ante Conapesca.
El informe que analiza el Senado documenta que entre 2021 y 2022 ingresaron ilegalmente casi 36 mil toneladas valuadas en más de 6,000 millones de pesos, desplazando hasta 80% del camarón cultivado en Sinaloa y poniendo en riesgo 900 granjas y 20 mil empleos directos.
El golpe es directo. El Comité Estatal de Sanidad Acuícola de Sinaloa reporta que en abril de 2026 solo había 569 granjas sembradas, la cifra más baja desde 2017, contra 862 en 2023.
El kilo de camarón de granja que en 2024 se vendía en 115 pesos, hoy se malbarata en 55 a 60 pesos, por debajo del costo de producción. Los productores lo llaman “la ruina”.
Por eso el 29 de enero de 2026, 500 acuicultores de Sinaloa, Sonora y Nayarit marcharon sobre la Avenida Camarón Sábalo en Mazatlán con pancartas: “Alto al camarón ilegal”.
¿Qué hace el gobierno?
Según el comunicado oficial de Conapesca del 19 de mayo de 2026, sí hay operativos. En coordinación con AGACE (Aduanas), COFEPRIS, Guardia Nacional y Senasica, se hicieron inspecciones en 15 puntos estratégicos de 7 estados: Jalisco, CDMX, Guanajuato, Quintana Roo, Sinaloa, Baja California y Chiapas. Verifican documentación, trazabilidad y legal procedencia.
Tras la marcha, Conapesca instaló mesas con Economía, Marina y Aduanas y prometió “blindar fronteras”, reforzar vigilancia en límites con Guatemala y EE.UU., y crear trazabilidad para el camarón.
Incluso hay un antecedente judicial: el Juez Séptimo de Distrito en Los Mochis ordenó el cierre de fronteras al camarón congelado de granja extranjero y verificación granja por granja en Centroamérica.
Pero los productores dicen que no alcanza. En los mismos operativos se sigue encontrando mercancía reempaquetada, sin trazabilidad y con etiquetado falso en Tijuana, Cancún, Culiacán, CDMX y Guadalajara, e incluso sin hojas de requisitos sanitarios de India, China y Tailandia.
Mientras el decomiso oficial en 2025 fue de 5,341 toneladas, el flujo ilegal estimado es 10 veces mayor. El negocio del huachicol de camarón mueve miles de millones, evade aranceles, impuestos sanitarios y deja al productor nacional compitiendo contra un producto que no paga ni luz ni permisos como él.
¿Combate real o simulación?



