La Fiscalía General de la República que presume ser la más transparente del mundo acaba de hacer lo contrario: poner bajo llave hasta 2031 el expediente más incómodo de Sinaloa.
Por acuerdo del 27 de mayo de 2026, la FGR reservó por cinco años toda la información de la carpeta de investigación por el asesinato de *Héctor Melesio Cuén Ojeda*, ex rector de la UAS y líder del PAS, asesinado el 25 de julio de 2024.
La razón oficial, en el oficio FGR/UETAG/002896/2026: divulgar los datos sería un “riesgo real” para la seguridad nacional y el interés público.
Es decir, México no puede saber qué pasó con Cuén porque saberlo pondría en riesgo al país.
El caso no es cualquier homicidio. Es el eslabón que une dos versiones oficiales que chocan:
*Versión Sinaloa:* Cuén murió por un asalto en una gasolinera de Culiacán.
*Versión FGR:* Esa historia es falsa. Peritos federales hallaron sangre de Cuén en la finca *Huertos del Pedregal*, la misma donde Ismael “El Mayo” Zambada dice que fue secuestrado para ser llevado a Estados Unidos.
Zambada aseguró por carta que ese día, en esa finca, había una reunión donde también estaría el gobernador Rubén Rocha Moya. Es su versión, no una prueba judicial, y la FGR ha dicho que el caso Cuén no tiene vinculación formal con la acusación de Nueva York contra Rocha por presuntos nexos con el narcotráfico.
Pero los hechos son tercos: el cuerpo de Cuén fue cremado 24 horas después. No hay un solo detenido por el asesinato. El único vinculado a proceso hasta ahora es Fausto Corrales, su chofer, por inventar lo del asalto.
Y ahora, la FGR decide que durante cinco años nadie podrá consultar qué investigaron, a quién citaron de la Fiscalía de Sinaloa y por qué.
Reservar el expediente no protege la investigación. Protege la duda.
Y en un país donde nos dicen que todo es transparente, reservar la verdad del caso Cuén hasta 2031 es la confesión más clara de que hay verdades que el poder no quiere que sepamos.



